EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
No es la primera vez que Chávez asegura que el PSUV no pretende ser un partido marxista-leninista. Y no podría serlo porque ni Chávez es marxista ni el marxismo-leninismo sirve hoy para mucho. El marxismo-leninismo fue útil mientras existía la URSS que decía estar construyendo una sociedad comunista sobre la base del marxismo-leninismo. Éste fue parte de la guerra fría así como por el lado de los Estados Unidos fue el cuento de “la libertad”: “mundo libre” bautizaron británicos y yanquis al que dominaban haciendo que nos tragáramos la estupidez que lo que estaba más allá de Berlín era lo que estaba después de “la cortina de hierro” –que fue un invento de Churchill. Invento que, dicho sea de paso, se empezó a usar después que Stalin les ganara a los ingleses la Europa Oriental, salvo Yugoslavia. Antes de 1939, Londres buscaba usar a la Rusia soviética para impedir el crecimiento de Alemania, su imperio rival en Europa. Stalin olfateó que sus enemigos no estaban en Berlín sino en Londres. Y, las políticas del 2007 así lo confirman.
Los caletreros de todas las ideologías siempre quieren hacernos creer que al mundo lo gobiernan las ideas, y no hay nada más iluso que eso. Son los poderes de todo orden los que mandan en el mundo.
Y, la gran contradicción en el mundo sigue siendo la contradicción entre el Norte y el Sur.
Pero los caletreros son felices ellos mismos escuchando el eco de sus disparates.
Ahora saltan malhumorados marxistas-leninistas venezolanos bastante susceptibles porque Chávez ha dicho que el PSUV no será un partido marxista-leninista.
En verdad que es difícil saber a qué se debe esa sensibilidad de última hora. Ya el congreso del PCV lo dijo. No hay nada de qué extrañarse, pero como hay tantos marxistas-leninistas que actúan por la libre pues no faltarán las quejas.
Ahora, si alguien pidiera que catalogáramos al chavismo, al PSUV, a la Revolución, etc., usando una de las etiquetas propias de la filosofía política nosotros diríamos que se trata de un comunitarismo. Claro, mencionarle esta etiqueta a quienes están acostumbrados al mercadillo de las etiquetas de la posguerra de 1945 sería tanto como hablarle chino a un marciano, es decir, doble imposibilidad: una, porque no hay marcianos y, otra, porque yo no sé chino.
Hay mucha información sobre el comunitarismo. (http://es.wikipedia.org/wiki/Comunitarismo). Yo mismo obtuve mi titulo de Magister Scientiarum por la Universidad Central de Venezuela (UCV) con una tesis sobre el comunitarismo y la multiculturalidad.
Sin embargo, esto no quiere decir que la filosofía comunitarista sea la base de la acción gubernamental del chavismo ni la del propio Chávez como Presidente y como líder político. Así como el marxismo-leninismo nunca fue la base de la acción gubernamental de los comunistas rusos ni tampoco lo fue jamás la de los comunistas chinos. Una acción gubernamental, cualquiera que ella sea, no se puede soportar en una filosofía sino en factores de poder.
La prueba más evidente de lo que digo es la columna vertebral del argumento de los jefes anarquistas catalanes tras el 19 de julio de 1936. Uno de ellos escribió, luego, que lo que obligó a los anarquistas catalanes a entrar a formar parte del gobierno de la Generalitat –es decir, del gobierno catalán; los anarquistas entran primero a ser gobierno en Cataluña, y, meses más tarde, en el de la España republicana- fue que los ingleses habían movilizado su flota mediterránea hacia el puerto de Barcelona con el objeto de cuidar sus inversiones en España. Claro, de una confesión de esa naturaleza se puede deducir muchas cosas.
Pero la base de la explicación es la existencia de los factores de poder, y esos factores de poder siempre son factores de poder imperiales.
Si usted se empeña en ver el mundo como entes platónicos que libran duelos de esgrimistas allá usted.
A decir verdad, el chavismo, que ya está dejando de ser exclusivamente venezolano, es algo muy serio como para que los caletreros de oficio vengan a explicárnoslo con citas de Marx, de Lenin o de Bakunin. Un factor de poder que asegura poseer reservas por 300 mil millones de barriles de petróleo –sin contar las de gas- debe tener un peso específico en un mundo agobiado por la crisis de los combustibles fósiles.
Si alguien quiere alguna pista pues que se lea al anarquista Noam Chomsky uno de cuyos libros será editado masivamente y repartido gratuitamente por la recién estrenada Imprenta Cultural de los socialistas bolivarianos que, según dicen, puede producir cuarenta millones de libros por año. Y, Chomsky no es el ideólogo de los bolivarianos. El ideólogo de los bolivarianos es Simón Bolívar, ¡válgame dios!
Lo único cierto es una sola cosa: no vamos a permitir que Venezuela termine como Puerto Rico o como Irak. O como Colombia.-
Floreal Castilla.-
Venezuela, 23 de julio de 2007.-