EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Caribeñidad y reelección presidencial
En el “Aló, Presidente” de hoy (26-08-07), un periodista irlandés le pregunta a Chávez por la figura de la reelección. Chávez le contesta aduciendo que en Europa todos los jefes de Estado y/o de Gobierno se reeligen. El periodista recontrapregunta, volviendo a la carga, que el problema no es Europa sino Venezuela. Chávez contesta que claro que el problema es Europa, se queda repitiendo lo mismo un rato, se hace el pendejo y cambia de tema. Pero exclama: “Europa es cínica”.
En esta suerte de “lapsus presidencial” está la clave de nuestra dinámica política actual. Porque Chávez no puede decir en público, y más todavía debido a su investidura, lo que realmente es el sentir de la inmensa mayoría de los latinoamericanos y caribeños.
Claro que “el problema” es Europa porque sencillamente Europa colonizó estas tierras americanas. Y, porque Europa, se cree en el deber de decirnos, a los venezolanos y, en general, a todos los pueblos de la periferia, lo que es política y económicamente correcto y lo que no lo es. ¿Quién le ha dicho a Europa que está para sentar cátedra en todo: política, economía, cultura, ética, derechos humanos, etc.?
A decir verdad sucede lo siguiente: Europa no sólo nos ve como colonias sino que, además, como pueblos bárbaros, que solamente podríamos salir de la barbarie si seguimos los moldes europeos que, dicho sea de paso, nos hacen llegar pagando altos costos por la propiedad intelectual (incluso de los “bienes políticos”).
Esta es una realidad que los europeos no pueden superar porque lo llevan, sencillamente, en su conformación cultural. Es bastante difícil, por ejemplo, que los sectores de las clases bajas europeas puedan captar fenómenos como el de la Cribeñidad, ya que un fenómeno tal es propio de América y jamás se dio en Europa.
La Cribeñidad es el proceso de conformación de los pueblos del Caribe luego de la gran matanza de indígenas –se calculan unos doce millones- durante los primeros cincuenta años de la llegada de los europeos a los territorios de América. Es decir, que la primera globalización comenzó con un genocidio que la historia oculta, enmascara, llamándola de maneras adulteradas.
Un proceso semejante no se da en ningún otro lugar de la América hispana ya que la conformación de la Negritud brasileña tiene otras dinámicas. A decir verdad, la Negritud comienza por el Caribe, concretamente por Santo Domingo, es decir, por el territorio que, en el siglo XVI, conformaban la actual República Dominicana y Haití.
La Cribeñidad es, entonces, “la identidad plural inacabada, producto del compendio histórico-cultural de todas las civilizaciones que se fueron sedimentando en los espacios insulares y de tierra firme bañados por el mar Caribe”.
[Véase de Jesús “Chucho” Garcia, “Caribeñidad: afroespiritualidad y afroepistemología”, Editorial “El Perro y la Rana”, Caracas, 2006; p. 12]
Ahora, bien, la Cribeñidad es apenas parte del multiculturalismo venezolano. Multiculturalidad que se reconoce poliétnica y que, por consiguiente, requiere de un comando único porque está en guerra contra la cultura posteuropea, no sólo por su carácter de cultura homogeneizante sino también por su carácter de imperialista.
El que no entienda que estamos en guerra no ha entendido absolutamente nada de lo que viene pasando en Venezuela desde 1999, aunque más concretamente desde el 2001.
No solamente está en guerra contra nosotros el imperio estadunidense (por el petróleo) sino que esta en guerra la cultura homogénea del Norte que intenta eliminar la diversidad en este tiempo con medios menos brutales que los que usaron en el siglo XVI. Hoy, los medios son los de comunicación de masas. Porque el imperio es, también, imperio cultural.
En una guerra se requiere del comando único. Y, si el poder se distribuye entre comunas, consejos comunales y ciudades socialistas no veo por qué vamos a medir el cargo de Presidente con la vara liberal de la “reelección”. Después de todo, el sufragio universal, directo y secreto sigue vigente, nadie lo ha abolido. Por el sufragio se eligen los cargos públicos.
Pero hay algo más. La multiculturalidad venezolana, de la cual forma parte la caribeñidad, pocos personajes de nuestra política la han introyectado como Chávez. Ya que él mismo proviene de otra parte que es la Llaneridad, cuyo símbolo literario siempre fue la novela de Rómulo Gallegos: “Doña Bárbara”.
Ya somos un país grandecito, casi nos acercamos a los 30 millones de habitantes. Tenemos casi doscientos años de historia independiente. En los últimos cuarenta años tuvimos Presidentes imbuidos de otras culturas de la venezolanidad e inspirados en ideales liberales.
Estamos obligados a apostar por nosotros mismos.-
Floreal Castilla.-
domingo, 26 de agosto de 2007