EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Los Estados Unidos
y la Revolución Bolivariana
La política de los Estados Unidos hacia los países en los cuales surgen fuerzas internas de carácter nacionalista siempre ha sido la de sofocarlas; y, en el caso de que tales fuerzas se hagan con el poder, simplemente bloquear el país, por todos los medios a su alcance; embargar los bienes que ese país tenga en los Estados Unidos; propiciar la subversión interna valiéndose de los sectores proclives a los Estados Unidos o invadirlo militarmente violando, en ese sentido, todo el derecho internacional.
Todos los continentes han padecido experiencias de las distintas formas de intervención estadunidense. En el Asia, Estados Unidos intervino militarmente en Corea, Vietnam, China, y ha controlado Indonesia, Filipinas y el Sudeste asiático. En el África, Estados Unidos ha intervenido en distintos países; y cuando no lo ha hecho directamente, ha sido a través de otras potencias europeas. Hoy vemos que desata una guerra en Irak y en Afganistán que no es otra cosa que un genocidio avalado por todas las potencias “civilizadas”, amenazando a Irán y Siria.
En la América Latina el intervencionismo estadunidense es de vieja data. Todo el Caribe y Centroamérica es testigo de la presencia militar estadunidense; su intervención en la Argentina, durante el peronismo, fue abierta y descarada contra las políticas nacionalistas; en Chile, contribuyendo a derribar el gobierno democrático de Salvador Allende; en Brasil, durante varios procesos; y, ahora, en Colombia, en el marco del “Plan Colombia” –so pretexto de combatir el comercio ilícito de drogas- mantiene asesores que son una suerte de avanzadilla del envío de tropas cuando sea preciso.
En Venezuela, desde 1999, los Estados Unidos fue constatando que iba perdiendo el control del país con la inclinación del chavismo hacia posturas nacionalistas que, al principio de 1999, no eran, sin embargo, tan notorias. Pero desde el momento de que Venezuela decidió fortalecer a la OPEP –que, realmente, había sido criatura suya, con Juan Pablo Pérez Alfonso, en 1960- las arremetidas yanquis contra el chavismo comenzaron a subir de nivel.
Comenzaron a alentar a las fuerzas internas favorables a los intereses de los Estados Unidos. La subversión interna alentada desde los Estados Unidos contó con la militancia entusiasta de un amplio abanico ideológico que tomaba como pretexto asuntos domésticos pero que, en realidad, eran simples subterfugios con el objeto de hacer invisible los intereses geopolíticos y económico-financieros del imperio estadunidense ante la opinión pública nacional y mundial.
Todo el período 2002-2003, con la serie de acontecimientos que mantuvieron en jaque a la imberbe Revolución Bolivariana, es prueba de que Estados Unidos apostó fuerte en el tablero político y social venezolano. Golpe militar de abril de 2002; sabotaje petrolero de 2002-2003; guarimbas; oposición parlamentaria apostando al golpismo; guerra mediática; subversión por todas las vías; etc. Más que un interés de los Estados Unidos por la “democracia” en Venezuela lo que realmente buscaban los yanquis era que Venezuela retornara a su papel de esquirol dentro de la OPEP –que fue el que cumplió en los cuarenta años anteriores a 2000-, incluso que la abandonara.
Con las sucesivas derrotas electorales que los agentes estadunidenses han padecido en Venezuela, el fortalecimiento popular del chavismo y el carácter socialista que la Revolución Bolivariana va apuntando, a los Estados Unidos sólo le queda la guerra como mecanismo para destruir el experimento de los nacionalistas venezolanos.
Esta guerra puede tener la forma de una intervención directa, mas no necesariamente. Y, la guerra no es solamente militar sino, también, financiera y económica. Sobre este último aspecto los cubanos tienen una honda y larga experiencia desde hace casi medio siglo.
Sería infantilismo del puro imaginar siquiera que Estados Unidos permitirá que se consolide una situación nacionalista en el Caribe y en Tierra Firme, en América Latina. Y, encima, si esa situación, por la dinámica misma de los acontecimientos, deriva hacia una sociedad socialista. Desde luego, antes de hacer uso de la fuerza bruta, es decir, la intervención militar directa, los Estados Unidos usarán todos los recursos a su alcance para aclimatar la subversión interna en Venezuela y obligar a los bolivarianos a instaurar una dictadura con el objeto de salvar al país.
Pero puede ser que el panorama se le complique a los Estados Unidos. Los procesos nacionalistas están calando hondo en Ecuador y Bolivia, y en Colombia la situación no se le presenta nada halagüeña a los Estados Unidos. De cualquier manera, así como los Estados Unidos desató las guerras de Irak y Afganistán, suponiendo que de esa manera controlaría el comercio mundial de petróleo y, a la vez, suprimiría al movimiento islamista, de esa misma manera puede cometer el error de invadir militarmente, por vez primera en la historia, la tierra firme latinoamericana, y quizá eso desataría una guerra de proporciones inauditas.
A decir verdad, el elemento clave que motivó la Emancipación de las colonias españolas, en 1810, sigue vigente. Por eso es que una dinámica postemancipatoria, y en los albores del siglo XXI, no puede eludirlo. Los criollos americanos al desconocer la soberanía hispana sobre estos vastos territorios americanos se toparon con una geopolítica que no era proclive a instaurar una sociedad distinta en América hispana. En efecto, animados por los ideales de la Revolución Francesa e imbuidos por la democracia británica, los criollos inventaron repúblicas aéreas que paulatinamente fueron sometidas a los intereses de las casas comerciales y usureras europeas –preludio de lo que serían posteriormente las multinacionales-. En competición con éstas entró a partir de 1823 –con la declaración Monroe- el interés comercial de los Estados Unidos de América.
Pero el proceso de Emancipación Americana había sido llevado en el campo de batalla y en la sociedad toda por las clases bajas, es decir, por los pueblos, expropiados de la riqueza social a la cual contribuían con su trabajo y excluidos de los beneficios del republicanismo. Esta exclusión y esa expropiación avivaron la base social de todas las luchas sociales de los siglos XIX y XX. Lo novedoso y lo insólito de la Revolución Bolivariana es que plantea que la genuina Emancipación Americana sólo es dable en socialismo. Y está en lo cierto.-