EL ECO DE LOS PASOS sostiene el apoyo crítico a la Revolución Venezolana desde el punto de vista del Comunismo Anarquista.- Colaboraciones a: cntfai@cantv.net
Usarlos como bestias de carga, pero eran seres humanos. No importaba: eran herejes, infieles, y conocían los secretos de los caminos al oro. Jamás nadie consiguió esclavos tan baratos.
Los fueron aniquilando mediante la domesticación hasta que quedaron menos aunque no los habían contado previamente.
Entonces importaron africanos.
A las revueltas de los aborígenes siguieron las revueltas de los africanos. Y, a las excitaciones de las revueltas se prodigaron las pasiones de los revoltosos. Los esclavistas derrotaban a los revoltosos y se adueñaban de las revoltosas. El mestizaje comenzó cuando una india se enamoró de un africano o una africana se enamoró de un indio, y prosiguió cuando los esclavistas hastiados de la hembra del altar se adueñaban de las hembras de los “salvajes”. O cuando la hembra del altar, hastiada del esposo del altar, por patriarcalista, déspota y poco atento a sus deberes conyugales buscaba en los cañaverales o en el caserío al macho prohibido. De todo hubo.
La pasión por la carne fue la primera rebelión en América.
Por los fluidos orgiásticos andaban ya las primeras células de la igualdad. Si me amas y yo te amo debemos ser iguales se dijeron entre sí los primigenios amantes de América. Se lo dijo la india al conquistador y la africana al europeo; se lo dijo el indio a la africana y el africano a la india; se lo dijo la blanca de finos encajes al negro y el negro se lo dijo a ella; se lo dijo el indio siervo de la casa blanca a la señora que lo llamaba para calmar su sed de entrepiernas. Pero el blanco se mantuvo distante: la limpieza de sangre fue el primigenio código penal de América.
Cometido el delito, el blanco se alarmó ante sus consecuencias. Y, entonces, creó la Ley. De los coitos y de los espermatozoides que abrían las sendas buscando el río y en pos del oro; el agua y la riqueza; los bosques, las selvas, las montañas y los lagos; la tierra y el poder; también nacieron la rebeldía y la subversión; la rebelión y el cimarrón; todo estaba permitido: la opresión y la liberación; la explotación y el alzamiento; el ahorcamiento y la emboscada; la sangre del conquistador también era sangre beberisca.
Con el amor se engendró el odio.
Sobre ellos se erigieron las urbes.
Todo eso pasaba antes de que apareciera el petróleo.
Floreal Castilla.-
4 de agosto de 2007.