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5 novembre 2013 2 05 /11 /novembre /2013 15:55
La magnitud del desastre: los datos del neoliberalismo
Pedro Salmerón Sanginés
 
El pasado julio Martí Batres Guadarrama publicó El gran fracaso. Las cifras del desastre neoliberal mexicano, libro ligero de llevar (80 páginas) y de leer (la agilidad de la prosa denota un bien logrado esfuerzo por llevar el tema al más amplio número de lectores posible) y a la vez muy sólidamente documentado. Tanto, que me parece urgente hacerlo llegar no sólo a la sociedad, a la que está dirigido, sino también a nuestros políticos, sobre todo a los encargados de la catastrófica política económica.

¿De qué trata el libro? Exactamente de lo que dice el título: Martí reúne los datos del desastre social y económico, resultado de los 30 años de neoliberalismo. Hay una necesaria explicación esquemática de los orígenes y las características del modelo económico neoliberal, de sus fines, de sus justificaciones y de sus resultados: la polarización social, el empobrecimiento de los más pobres, el desmantelamiento de los derechos sociales, la seguridad social y el sistema educativo; el nacimiento de una oligarquía económica con poder político e ideológico superior al de los órganos formales del Estado; el crecimiento de la corrupción y de la delincuencia; el estancamiento de la economía.

El libro explica y define, pero su gran mérito es la exhibición del fracaso, la demostración de esos resultados con datos duros, con cifras oficiales: los datos del crecimiento económico, de la recaudación fiscal (de 11.4 por ciento del PIB en 1988 a 9.7 en 2005); las cifras de impuestos que sobre sus ganancias pagan las grandes corporaciones (Telmex 6.5 por ciento, Televisa 5.4 por ciento, WalMart 2.1 por ciento); los de la inversión pública en infraestructura (de 10 por ciento del PIB en 1981 a menos de 3 por ciento a partir de 1988)... los números de la inversión, de la productividad laboral, de la balanza comercial, del tipo de cambio: en ninguna esfera de la economía los tecnócratas neoliberales han ofrecido buenos resultados, salvo en el indescriptible, inaudito crecimiento de las fortunas de las familias más ricas y de los altos funcionarios que para ellas gobiernan.

Pero es aún mayor el desastre social: después de 30 años de neoliberalismo, de ajustes estructurales, de reformas, de su cantada estabilidad, apenas 19.3 por ciento de la población puede considerarse no pobre: 11.7 millones de mexicanos viven en la extrema pobreza; 51.9 en la pobreza y 32.2 millones más están en situación de carencia. En 2010 había 10 millones más de pobres que en 2006. Y los datos del consumo popular, los de los ingresos reales, los de la polarización y los abismos crecientes entre los más ricos y los más pobres (según la ONU, México es uno de los 20 países del mundo de mayor desigualdad en la distribución del ingreso), todos los indicadores, todos, muestran el desastre nacional.

Y no hablemos de salud y seguridad social, de educación y la posibilidad de acceso a la mis­ma, del campo y la producción agrícola, de la cien­cia y la tecnología, del acceso a la cultura y las artes... del crimen organizado y sus secuelas.

Hay también comparaciones pertinentes: con los resultados del neoliberalismo en otros países (mostrando que la incapacidad y la rapacidad de nuestra clase política lo ha llevado, en México, a extremos brutales) y con los datos del periodo anterior. Pero no se confunda el lector: el libro no es un elogio del viejo régimen ni, mucho menos, un llamado a reconstruir sus modelos políticos o económicos, aunque el contraste de los datos económicos y sociales del periodo nacionalista (1934-1981) frente al desastre neoliberal, son sumamente elocuentes. No, el libro, que inicia con una enorme interrogación (¿cómo es posible que frente a tan devastadores resultados, el grupo en el poder insista en continuar, en dar vida artificial a un modelo que ha resultado es un fracaso absoluto?) termina con una propuesta de 10 puntos para salvar a México de este desastre: ese es el colofón, esa, la conclusión lógica.

Pd: Como este libro es parte del trabajo de promoción de la lectura y discusión de la realidad nacional de la Brigada para Leer en Libertad, puede descargarse gratuitamente.

Pd2: El 15 de octubre, en La jornada Online, la glosa de mi participación en la novena mesa del ciclo Nuevas interpretaciones de la historia, de los foros La Jornada-Casa Lamm, resultó injustamente injuriosa con mis admiradas colegas María Eugenia Chaoul, Fausta Gantús y María Dolores Lorenzo. No es correcto lo que ahí se dijo sobre ellas y les reitero mi más amplia y cumplida ­disculpa.-

psalme@yahoo.com

Twitter: @salme_villista

 

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Miguel Bakunin

 

 

Carl Sagan

Así, a medida que la ciencia avanza, Dios parece tener cada vez menos que hacer. Es un gran universo, desde luego, por lo que Él, Ella o Ello, podría estar ocupado provechosamente en muchos sitios. Pero lo que evidentemente ha ocurrido es que ante nuestros propios ojos ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. Los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia.

 

Carl Sagan: “La diversidad de la ciencia” [2007]



 

Stepehen Hawking

"La estirpe humana no es más que un sustrato químico en un planeta pequeño, orbitando alrededor de una estrella mediana, en los suburbios de una galaxia del centenar de miles de millones que existen"

 

Carlos Marx

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones se convierten en trabas de esas fuerzas. Entonces se abre una era de revolución social” (1859)

 

 

Albert Einstein

Si una idea no parece absurda

de entrada,

pocas esperanzas

hay para ella.-

 

Groucho Marx

"El secreto de

la vida es

la honestidad y

el juego

limpio, si puedes

simular eso,

lo has conseguido."  

  

MARX, Groucho (1890-1977) 
Actor estadounidense